El Culto Familiar

¿Qué significa ser un sacerdote? Me enfrenté a esta pregunta conduciendo de camino a dejar a mi hija Zoe en su facultad, ese día habíamos abordado algunos temas en su vida que necesitaban una urgente atención, lo hablado me había desconcertado tanto y sin duda mis primeras reacciones no fueron las mejores pero no solo me enfrenté a esa pregunta; también tuve que reconocer que como padre estaba ignorando su alma, que duro es cuando nos toca enfrentar lo que el Señor declara en su palabra, Ezequiel 20:35 ‘’y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara’’, aquel momento trajo cambios en nuestra casa, la palabra del Señor no dejaba de venir una y otra vez a mi cabeza y me sentía en un juicio donde el único veredicto claro era: ¡Culpable!.

No obstante la gracia del Señor cautivó mi corazón, fui conducido a un arrepentimiento y reunida mi familia decidí que no pase un día sin que vayamos a la palabra del Señor y busquemos por medio de ella ordenar nuestra familia.

El testimonio breve relatado me llevó a escribir el siguiente artículo, de modo que aquellos que lo lean sean confrontados con esta pregunta, y pongan en práctica la adoración familiar. Vean los frutos de esta práctica y se gocen en el Señor instruyendo a su familia piadosamente en la palabra.

Existe bastante evidencia bíblica para demostrar su práctica, desde los padres de la iglesia pasando por la piedad puritana en el siglo XVI y XVII donde podemos encontrar bastante literatura sobre el tema. El culto familiar es también un distintivo de la fe reformada, un medio de gracia que el Señor estableció para la economía cristiana.

En el prefacio de la segunda Confesión Bautista de Londres encontramos un alegato a volver a la adoración en familia:

«¿No puede la burda ignorancia e inestabilidad de muchos, así como la profanidad de otros, ser imputada justamente a sus padres y cabezas de hogar, quienes no los han adiestrado en el camino por el que debían andar cuando eran jóvenes? Antes bien han descuidado aquellos mandatos frecuentes y solemnes que el Señor les ha impuesto para que así los catequizaran e instruyeran, a fin de que sus años tiernos fueran sazonados con el conocimiento de la verdad de Dios como se revela en las Escrituras; y también por su propia omisión de la oración y otros deberes de la Religión en sus familias, junto con el mal ejemplo de su vana conducta, ¿acaso no los han habituado primero al descuido y luego al desprecio de toda piedad y Religión? Sabemos que esto no excusará la ceguera ni la maldad de nadie, pero de cierto caerá pesadamente sobre aquellos que así han dado ocasión para lo anterior; los primeros, a la verdad, mueren en sus pecados, pero ¿no se demandará su sangre de aquellos bajo cuyo cuidado estaban, quienes incluso les permitieron seguir adelante sin advertencia, y hasta los condujeron a los caminos de destrucción?; ¿acaso la diligencia de los cristianos en el cumplimiento de estos deberes en épocas pasadas no se levantará en juicio contra ellos y condenará a muchos de los que ahora serían considerados cristianos?»

Viendo la gran responsabilidad que tienen los padres en sus hogares; veamos que dice la Biblia, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento, sobre la religión familiar. 

«y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.» (Deuteronomio 6:6-9)

El Señor había mandado que Israel sea un pueblo religioso y que su carácter sea manifestado por el temor a Dios (contrario a lo que hoy se enseña sobre la religión), es importante recalcar lo que significa religión; lejos de ser una práctica contraria de la verdad bíblica o fría, la naturaleza de la religión en realidad tiene que ver con las prácticas de adoración que los seres humanos han adoptado en ciertos ambientes particulares. 

Israel debía marcar claramente una diferencia en sus prácticas religiosas de las demás naciones paganas, ellos debían por medio de la religión familiar ser un pueblo diferente, apartado para el Señor.

El pueblo específicamente debía encargarse de expandir esto a sus hijos por medio de enseñarles la palabra de Dios, y así promover la religión.  Esto vemos en algunas prácticas que tenían, como por ejemplo; usaban el tefilín (1) o filacteria como una señal externa que lo llevaban a todos lados,  «y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas». El escribir en las puertas y en los postes de la casa servía para recordarles al Señor y apartarlos del pecado. Pero esta práctica también era tomada de manera superficial, lo cual el Señor confronta en Mateo 23:5 “Antes hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos”.

Claramente, ellos debían enseñar el temor a Dios y el amor relatando a sus hijos las leyes de Dios y como habían visto las señales y milagros del Señor. La liviandad y tibieza con la que tomaron esto, los llevó a simplemente querer ser vistos por los demás, pero la palabra de Dios y el temor de Dios no moraba en sus casas.

Debemos ser cuidadosos con la forma en la que practicamos la adoración en familia, como sacerdotes de nuestra casa debemos enseñar el uso cuidadoso de las cosas santas, para que los nuestros puedan notar la piedad y adoración verdadera, así como una profunda humillación y deseo de amar más al Señor.

Richard Baxter un puritano del siglo XVII dijo lo siguiente: Tenemos que echar un vistazo especial a las familias para ver si están bien ordenadas y si están realizando los deberes individuales de cada miembro. La vida de la religión, el bienestar y la gloria tanto de la iglesia como el estado dependen en gran medida del gobierno y el orden de la familia. Si aceptamos la negligencia de esto, lo arruinaremos todo. Por lo tanto, les pido que; si desean la reforma y el bienestar de su pueblo, hagan todo lo posible para promover la religión familiar.

La práctica del hombre piadoso

En Génesis 18:19 encontramos una maravillosa declaración de Dios sobre un hombre piadoso;  Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Abraham tenía muy claro los beneficios de instruir a los suyos en los caminos del Dios verdadero, su fe demostraba la disposición que tenía de obedecer al Señor, con esto demostraba verdadero amor por los suyos.

Si esperamos ser bendecidos como familia no debemos descuidar la responsabilidad que se nos otorga como sacerdotes de vigilar que nuestras familias conozcan y guarden los caminos del Señor.

También en el nuevo testamento observamos que una familia piadosa se reunía para abrir la palabra de Dios y adorar juntos, Priscila y Aquila; quienes nos ejemplifican la gran ayuda que puede ser para la iglesia que los padres instruyan a su casa y que manejen bien las escrituras, Priscila y Aquila ayudaron a Apolos exponiéndole más claramente el misterio de Cristo, esta ayuda es algo que podemos esperar cuando vemos hombres fieles a su palabra que escudriñan las escrituras en sus casas, ellos tenían una iglesia en su propia casa.(2) Nuestros hogares deben ser una iglesia pequeña que adore al Señor diariamente por sus inmensas misericordias. 

El legado puritano en este punto fue muy importante, su práctica fue un distintivo claro en las familias cristianas de Inglaterra, los padres debían catequizar a sus hijos diariamente. En el día del Señor la actividad espiritual era abundante, se aprovechaba para consultar acerca del sermón del día, de tal modo a repasar y recordar las verdades bíblicas expuestas. 

El padre de familia era el principal encargado de esta labor, los puritanos no se quedaron con los sermones dados desde los púlpitos, las discusiones sobre el sermón y sus aplicaciones se trasladaban a la casa y estos eran el tema del que se hablaba en la semana, siendo así la casa el principal lugar donde los hijos debían aprender sobre la fe.

El discipulado puritano se basaba en una familia donde los padres manifestaban mucho amor para con sus hijos instruyéndolos incansablemente en los caminos del Señor. 

Concluimos en este punto que el culto o la religión familiar no solo beneficia a mi familia, también afecta mi entorno, a mi iglesia local, hace a mis hijos conscientes de los caminos y juicios de Dios y los conduce en temor y reverencia ante un Dios que debe ser adorado por lo que es.

Preparación para el culto Familiar

Es importante que apartemos un tiempo en el que todos los miembros puedan participar y que el padre de familia organice todo para tener un culto familiar sin interrupciones, las siguientes sugerencias podrían sernos útiles:

  1. Dejar de lado los elementos distractores, como por ejemplo, los celulares. 
  2. Es prudente que cada integrante tenga una Biblia en la mano. 
  3. Podemos preparar un himno para cantar, el cual debe ser sencillo y fácil de seguir para todos
  4. Preparar previamente una porción de las escrituras, de la cual tengamos comentarios breves.
  5. Podemos utilizar los catecismos, confesiones y credos. Estos documentos facilitan en muchos casos la comprensión y nos ayudan a mirar las riquezas de nuestra fe.
  6. Es importante que cada padre de familia se ubique en el contexto familiar si hay diferencias de edades entre sus hijos. El mayor va a aprender como el día de mañana debe guiar su casa por medio de la instrucción de su padre. Podríamos preparar versículos y elaborar preguntas que les ayuden a razonar y a pensar. J. C. Ryle, dice lo siguiente: “Llena sus mentes con las Escrituras. Haz que la Palabra habite en ellos abundantemente. Dales la Biblia, la Biblia entera, incluso cuando son pequeños.” 
  7. Seamos simples en el culto familiar sin ser superficiales, escuchemos con atención las preguntas de nuestros hijos, y si vemos interés en ellos no nos apuremos por terminar el culto familiar. 
  8. Una vez que terminemos el culto familiar, vayamos a orar para que el Señor lo use para traer salvación a nuestros hijos y consolidarlos. 

El Señor nos bendijo de una manera tan especial cuando empezamos a tener esta práctica como familia, trajo cambios significativos en nuestro hogar, nos llevó como familia a amar más profundamente al Señor y anhelar con mucho gozo a que llegue el día de la adoración pública. La constancia en llevar a cabo este tiempo en familia, hace que las pruebas sean llevaderas y nos fortalece aún en las aflicciones. Los preparativos en casa para el día del Señor hacen que para nosotros sea el mejor día, luego de en la semana haber disfrutado el culto familiar en comunión con nuestro Señor, reunirnos con nuestros hermanos en el culto público en el día del Señor es un enorme gozo para nosotros.

Es mi deseo que el Señor pueda guiar a los hombres a amar a sus familias instruyéndolos en la fe, de este modo promover una religión familiar, que pueda fortalecer las iglesias y lleven el evangelio de Cristo en todo lugar.


1Tefilín o Filacteria: Eran objetos del ritual judío que consistían en unas cajas pequeñas de cuero negro unidas por una correa que en su interior contenía trozos de la torá. 

2 Romanos 16:3-5

Fuentes

Biblia RVR 1960

Segunda Confesión Bautista De Fe De Londres Editorial Legado Bautista Confesional Santo Domingo Ecuador Copyright  2021. Pg. 6 y 7

Todos Somos Teólogos una introducción a la teología sistemática. Editorial Mundo Hispáno Copyright 2015. Pg. 13 

Adoración Familiar Portavoz De La Gracia Número 26 ‘’La adoración familiar puesta en práctica’’ Joel Beeke. Copyright 2018 Pg.38 

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